domingo, 22 de julio de 2007

Algunas Notas sobre lo Cultural

El miércoles 18 de julio recibí un correo de uno de mis hijos, que contenía una invitación a una conferencia magistral sobre “El poder estratégico de la cultura, un recurso para el desarrollo y el buen gobierno”, a cargo de Edgar Montiel, Director de Políticas Culturales de la UNESCO, a dictarse en el Centro Cultural España, organizado por la Universidad Científica del Sur, ese mismo día a las 8:00 PM. Tenía programada una reunión desde las 7 PM cerca al local, le pedí al amigo que si pudiéramos adelantarla para las 6.30 PM y me aceptó; me presenté puntualmente y al no presentarse la otra parte, ya cerca de las 8:00 PM me retiré raudo para estar a tiempo. Al llegar, un minuto antes había empezado la exposición.

Creo que estar siempre listo a hurgar en los vericuetos de lo desconocido, debiera ser una norma de conducta. Luego de la conferencia me reafirmo en que lo desconocido no está siempre lejano a mi existencia, a tu diario vivir, a nuestra generación, al país; mayormente lo desconocido lo tenemos a la mano, muy cerca, tan cerca, que muchas veces no percibimos su existencia. .

El expositor, con lenguaje sencillo, nos fue llevando de la mano por una travesía alrededor del orbe, como parte de los 700 millones de humanos que viajamos por el mundo. Estacionamos de vez en cuando para tomar un café en París, degustar un gulash en Viena, más tarde un vodka en Moscú, pernoctar en Tokio despertándonos bruscamente con un sismo; tomar un vuelo para participar en una reunión de la OMC en Hon Kong, en la tarde sentir la inmensidad de la Muralla China y parangonearla con nuestro Machu PIcchu.
En el trayecto alguien aprendió ingles, nació un hijo en Finlandia que aprendió precozmente los juegos en computadora; otro prefieren la medicina cubana, el baile turco, la guitarra de Paco de Lucía, el charango de Jaime Guardia, el Rock de Suárez Vertis o Los Mojarras; alguno se deleita con Pavarotti, disfruta con el fútbol del Chelsea y observa aterrado los bombardeos en Iraq, etc. Todo ello en tiempo real, aunque gran parte sea virtual, enriquece y nutre nuestro ser.

Toda esa travesía cultural, que va desde lo impuntual de mi amigo, hasta lo impertinente de algunas intervenciones que pretendían emplazar al expositor, la vivimos diariamente en la TV, la radio, las revistas o los periódicos. Todos contienen mensajes abiertos o subliminales. Algunos, quisieran parametrar el pensar, cartabonar la creatividad y disciplinar la imaginación. Felizmente, la noche negra de la inquisición pasó al sillón de los tiempos idos.
La loza que quizo imponer el realismo stalinista, estalló en mil pedazos, como estallará la democracia que los traficantes de armas y los negociantes del petróleo quieren imponer en Bagdad y en el mundo entero a bombazo limpio. También felizmente, nuestros ancestros nos han legado y todos estamos dotados de una capacidad de resistencia, de un algo de autoestima, de un orgullo de nuestro yo que nos ha costado construir y de esa maravillosa posibilidad de aventurarnos en nuevos escenarios del saber, pensar, sentir y disfrutar.

No sólo homo sapiens, también somos homo ludicus, homo eróticus. Todas las dimensiones del ser, se ponen en juego, intercambiando velozmente saberes, chinos, holandeses, alemanes, norteamericanos o andino amazónicos. Tenemos la posibilidad de beneficiarnos de las habilidades, destrezas y pericias de artesanos, músicos, pintores, poetas, médicos, ingenieros, arquitectos, futbolistas, curanderos y hasta masajistas, de cualquier nacionalidad, origen, religión o credo político.
Las fronteras van constituyéndose en barreras heredadas del pasado que frenan o impiden los flujos del presente. Pero, en esta dialéctica del devenir, algunas barreras son vitales para que no se nos impongan los stándares en el pensar, como pretenden los enlatados de la TV que privilegian un tipo de belleza, un modelo de culto, un estereotipo de moral; excluyendo, arrinconando y despreciando lo que surge y es propio de las multitudes organizadas o dispersas, o de los pueblos originarios o de las minorías.

No hay compartimentos estancos, ni islas en el quehacer humano Debemos posesionarnos de la sapiencia acumulada en Presupuesto Participativo en Porto Alegre y en Limatambo - Cusco; sobre desarrollo económico local y manejo de proyectos productivos en Jabonmayo – Cusco o en Porcón – Cajamarca; saber cómo fue la democracia en la antigua Grecia y cómo es hoy en Cuba, Alemania reunificada, Corea dividida, Palestina ensangrentada, la Plácida Holanda o la somnoliente Luxemburgo, por así decirlo.
Nada debe escapar al afán de saber, de integrar en nuestro bagage lo más saltante que ha humanidad ha forjado. Conocer cómo son el culto del Opus Dei, de la Francmasonería, de los Talibanes y Luteranos, Budistas y Adventistas, Andinos, Amazónicos y Africanos. Para ello se requiere de políticas culturales abiertas, audaces, emprendedoras, tolerantes, inclusivas, generadoras de puentes de confianza y que vaya derribando los muros de berlines y de los lamentos

Constatar la diversidad, saber que existen portadores de otros saberes y que otros pueden ser más competentes que nosotros en lo que sabemos hacer, nos debe llevar a encontrar criterios, técnicas y métodos para ser mejores, para calificarnos, para ostentar la acreditación de tales calificaciones; eso no está mal, pues nos puede servir para llevar nuestro producto y nuestro propio mensaje, con moderno y atractivo envoltorio a los mercados de otras regiones y otros lares del mundo.
Ciertamente, todo ello puede cobrar impulso si los estados y los gobiernos, definen políticas, destinan recursos y asignan responsabilidades a las entidades y sus miembros. Este impulso puede ser sostenible si los empresarios, que siempre se aprovechan de beneficios tributarios, se compran el pleito, se involucran en esta vorágine, se empeñan en este afán universal de tener más oportunidades, de ser mejores y con equidad, de querer y defender la especie humana, proteger la biodiversidad universal y atesorar lo bueno que puede crear el ser humano.

¡Oh, lo cultural es caro y no es rentable!, podría ser el reclamo de algún enfermizo neoliberal. Pero estos señoritos deben comprender que la contaminación ambiental, la deforestación y desertificación de millones de hectáreas, el deshielo acelerado de los nevados, el cambio climático, dejarán al planeta cada vez con menos agua potable y con un espacio gris cargado de sustancias corrosivas y destructoras; en ese momento, las beldades de hoy serán carroña detestable, los autos de lujo de hoy serán chatarra sin conductores, el boato y la prepotencia de los hoy halcones devendrá en llanto amargo y rastrero de los derrotados.

En países como Perú, donde los recursos son muchos y el dinero es poco, nos proponía el expositor, podría haber un Ministerio del Patrimonio Cultural, Natural y del Turismo, para desarrollar políticas que permitan conservar nuestra Maravilla que es Machu Picchu, proteger la hermosa cadena de 21 nevados de la cordillera del Huayhuash, ofertar al turismo mundial nuevas opciones y desarrollar el amor de las juventudes por conocer todos los rincones de la patria, degustar sus potages, ritmos y brebages y nutrir el alma con la contemplación embelesada de lo bello que nos tiene reservado la naturaleza.

Me estoy imaginando ese ministerio conduciendo un esquema descentralizado, en un gran plan maestro sectorial lo relacionado a: Instituto Nacional de Recursos Naturales - INRENA, Consejo Nacional del Ambiente - CONAM, Instituto Geográfico Nacional, SENAMHI, Los Parques Nacionales del Huascarán, del Manu y todas las Áreas Protegidas, Instituto Nacional de Cultura -INC, Consejo Nacional de Ciencia y Tenología - CONCYTEC, Archivo General de la Nación, Biblioteca Nacional, Museos, El Conservatorio Nacional de Música, Las Escuelas Nacional y Regionales de Bellas Artes, Orquesta Sinfónica Nacional, Escuela Nacional de Ballet, los Institutos de Gastronomía, la Cámara Nacional de Turismo, CENFOTUR, Cámaras Regionales de Turismo, las Cadenas de Hoteles del país, las Agencias de Viaje, las Empresas de Transporte Turístico, los Centros Recreacionales, los Coliseos Cerrados, etc. etc.
En ese nuevo matraz, los intelectuales encontrarán y tendrán un escenario mucho más amplio y prometedor para el desarrollo y despliegue de sus capacidades y que influyan de mejor manera y con más profundidad en el vibrar de las generaciones.

Después de escribir estas notas inspiradas en las pinceladas de Montiel, me doy cuenta que la batalla no será fácil y será larga, que no tiene fronteras y compromete a todos y en todo lugar; por eso mismo, es retadoramente hermosa. Entonces, bien vale proclamar como el libertador en la Batalla de Ayacucho: ¡ADELANTE, PASO DE VENCEDORES!
Rafael Velarde Alvarado